A ver, a ver, todos atentos! Por favor, levanten la mano los fatalistas. Los que piensen, crean, supongan, teman que los hechos de la vida están escritos que se dejen elevar la mano que figure en el gran libro de los destinos. Ahora dice que la bajen, gracias. Gracias al libro. Ahora, que los que hayan elegido dejar la estela de su albedrío libre, de sus decisiones minúsculas y mayúsculas sobre el mar de la vida, por favor, tengan la bondad de alzar la izquierda, por ejemplo. Uno, dos... poquitos, pensaba que iban a ser más. Pueden bajarla. Gracias. Todos tienen cero. Ni los unos, ni los otros. O los dos. Yo conozco la verdad, y se las voy a contar. Por el mismo precio. Es cierto que hay unas líneas generales dibujadas, un plan trazado a grandes rasgos, que debería conducir hacia un punto determinado previamente. También es cierto que sólo unos pocos elegidos saben quién es el que dibujó las líneas, y que esos pocos viven de su privilegio, de conocer los mensajes para llevarnos a todos a caminar por esas líneas. Pero existe la voluntad suprema del destino. ¿De qué otra manera se puede entender que el presidente de la primera potencia militar del mundo se empecine en hacer una guerra que nadie quiere con el gesto y la urgencia de quien cumple una orden? Nadie quiere, ni siquiera su país, que en más de un 60% la rechaza. Nadie, ni siquiera sus aliados de la OTAN, excepción hecha de la Isla de los Britannios y de la España medieval que propugna Aznar. Nadie que no tenga que ver con el negocio de las armas y sus componentes. Nadie con dos dedos de frente o medio milímetro de corazón. Estamos en manos de imbéciles. Ni siquiera es capaz de copiar la picardía. ¿Qué le costará llevara Texas un grupito de alqaedos secuestrados en Cuba, buscar un doble de Saddam, montar una carpa de lona, y filmarlos regateando por una ojiva nuclear? Después, le pasan el video a la CNN, y listo el pollo. Dicen que eso hicieron en el 69 con el Apolo. ¡Nos roban hasta los hitos! Alguien dirá qué tendrá que ver esto con América latina, tiempo al tiempo.
Pero hoy seguimos vivos y hacemos radio. Contra todo los que nos venden, la poesía. Nos visitan tres poetas latinoamericanos, Magdalena Chocano, del Perú, Juan Pablo Roa Delgado, de Colombia, y Dante Bertini, de la Argentina. Con ellos conversaremos sobre poesía, y sobre vida, que ninguna otra cosa es. Casi cosa de brujos, seguimos con la música de Aquelarre en el descarrilado. El que lo lea en voz alta, le saco el cero. Y algo de Maria Elena Walsh, que cumple años.
sábado, septiembre 15, 2007
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