Elecciones al otro lado del espejo
Argentina es un país que invita al sentimiento. Desde mi punto de vista estoa afirmación es claramente una verdad y borrosamente un halago. Digo borrosamente porque es real y concreto que el país despierta pasiones de amor más o menos naturales entre quienes hemos nacido allá, aunque también la pasión se da en sentimiento contrario, en menor número de casos; pero es común encontrar una forma del amor en las miradas de los europeos que la han visitado con atención e interés.
Abro paréntesis y aclaro en una línea que cuando hablo de interés no lo hago del tipo del de gas Natural, o Aguas de Barcelona. Cierro paréntesis.
Digo que la Argentina es un país que invita al sentimiento y digo que es borrosamente un halago, porque es el sentimiento la única manera de mirarlo después de haber intentado más de dos veces, más de cinco veces explicar su funcionamiento a través de la razón.
Dentro de unas horas se abrirán las urnas de unas elecciones legislativas en Argentina que, como suele suceder, deciden algo más que quién se sienta en un futuro asegurado a legislar. En estas elecciones se dan varios hechos curiosos.
Primer hecho curioso: de los seis o siete partidos que se presentan, tres son el mismo. Debe de ser un hecho con un único precedente en la historia de la política: las elecciones presidenciales a doble vuelta que ganó con el segundo lugar el actual presidente Néstor Kirchner. Por esas cosas de la condición humana, lo que antes era un mejunje informe, donde enemigos acérrimos encontraban no sólo cobijo de la intemperie del pensamiento sino hasta argumentos políticos bajo el mismo nombre del mismo hombre, el general Perón, ahora son trozos irreconciliables, menos por cuestiones de programa de acción para rescatar un país hundido que por exclusividad de los símbolos y, en algunos casos de distribución.
Segundo hecho curioso: Las máximas candidatas en el distrito más importante del país, la provincia de Buenos Aires son las mujeres. Esto, aunque puede sonar feminista no lo es, porque son las mujeres legítimas de los dos últimos presidentes de la Nación, los que pelean por símbolos.
Tercer hecho curioso: La farándula toma el poder. Cuando terminábamos de digerir a Luis Brandoni, que agradeció a los periodistas por su trabajo durante la campaña, llegan una vedette en decadencia: Moria Casán, un cómico que nunca fue: Esteban Morgado, y un imitador: Nito Artaza. Para completar el cartel, un beneficiado de las privatizaciones de Menem, y a la vez presidente del club de fútbol supuestamente más popular.
Si la política es el arte de lo posible, la política argentina es el de extender el límite de lo posible. Entre todo, quedó libre el último presidente de la última dictadura militar.
En 2002 el clamor era ‘que se vayan todos’. Tres años más tarde, no sólo son los mismos, sino que ahora vienen con el circo.
La semana que viene, tal vez hablemos del asociacionismo latinoamericano en Catalunya.
Bienvenidos al tren.
sábado, septiembre 15, 2007
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