sábado, septiembre 15, 2007

3 de noviembre de 2002

Hoy, lección. Breve, con la medida de las lecciones que valen, aunque no sé si ésta...
¿Qué es un puente? En la Gran Galicia, cuando un día feriado (franco, fiesta, festivo) cae en día martes o jueves, una costumbre generalizada es la de tomarse el respectivo lunes o viernes, y prolongar el ocio por cuatro días, uniendo los días mencionados al confiable fin de semana. Un día-puente que permite no trabajar. Claro que, para que esto sea posible, el eventual puenteador debe tener un cierto grado de independencia en lo que al trabajo atañe, es decir, debe ser su propio jefe y trabajar por cuenta propia, o el de otros y que ellos lo hagan por su cuenta, y a veces en su lugar. Hay otro tipo de puente, desprovisto de jerarquías y se su preferencia, que se da cuando el día libre cae en lunes o viernes, y no es necesaria ninguna autorización para que el fin de semana sea dulcemente extenso. Es el puente de los de abajo.
Este caso se dio este fin de semana, viernes primero de noviembre, sábado y domingo. Los puentes suelen traer consigo circunstancias especiales, por ejemplo que venga una amiga de Buenos Aires desde Madrid, juntarse con otros tres amigos, ir a comer un asado a una cavas de Sant Sadurní d’Anoia, al día siguiente ir a Figueres, Cadaqués y Port Lligat, el triángulo Dalí, coronar el día de noche, con pizza y helado de dulce de leche, y charla y charla, y que el tiempo en el que habitualmente escribís estas líneas para que la gente escuche tu programa de radio lo utilizás en caracolear la montaña buscando el mar.
Pero el programa sí. Nito Mestre y los Desconocidos de Siempre, El atroz encanto de ser Argentinos, de Marcos Aguinis, Gardel, María Elena Walsh y Memphis la Blusera.
Por ahí nos vemos