sábado, septiembre 15, 2007

7 de junio de 2003

El sábado pasado tuvimos un arranque del síndrome de pueblo español, que se caracteriza por la pérdida de memoria repentina. Se me fue de la memoria que tenía que escribirles, que era sábado, que estamos en guerra, que hay un barco en el fondo de la mar, que hay un tanque con petróleo en el barco en el fondo de la mar, que la precariedad laboral en la Gran Galicia crece al mismo ritmo que el precio de las necesidades básicas...me olvidé. Pero el síndrome ataca los fines de semana, por lo visto el 25 de mayo. Pero ya pasó...hasta la próxima.
En Buenos Aires se termina hoy la semana del transplante de órganos. Curiosa manera de organizar la celebración, con el día en cuestión por delante. Porque el día Nacional del Transplante es el 30 de mayo. Esto no quiere decir que se pongan todos de acuerdo para juntar y juntar órganos, y transplantarlos todos el 30 de mayo, porque esto tendría dos inconvenientes fundamentales: el primero de logística; sería muy complicado almacenar tanto corazón durante el año, y el segundo, acaso más importante, que algunas de las personas que necesitan un transplante, tienen también un plazo para cubrirla, en algunos casos, de días. No tienen alternativa. En algunas ocasiones he reflexionado sobre el asunto, y creo que las campañas pro donación de órganos están mal enfocadas, en general. Apelan casi siempre a la conciencia, a la solidaridad, al altruismo, incluso a la conmiseración del donante cuando la realidad es que la decisión en ningún caso es suya. El verdadero donante es alguien que está en una sala de hospital, a menudo luchando con su sorpresa y su desesperación, y que en medio de ese marasmo de sentimientos recibe la visita de unos señores de blanco que apelan a su solidaridad. ¿Qué le puede importar, me preguntaba, a alguien que acaba de perder el amor, que otro necesite de su ayuda? No lo sé, en realidad, ni tengo deseo de experimentarlo alguna vez, pero supongo que nada debe importar nada, en ese momento. Sin embargo –un sin embargo de los que hacen que valga la pena este loco mundo-, hay quien lo hace. Hay quien es capaz de pensar en alguien más. No sólo eso;
son muchos. Los verdaderos donantes. Hace un par de años pude ver una campañas de donación, en Buenos Aires, que me gustó mucho, a cuento de lo que antes hablábamos de apelar a cuál de los donantes. Eran sólo palabras: Plantar un árbol, escribir un libro, tener un hijo, donar un órgano. ¿A cuál de los donantes se dirigía? Al correcto. Después viene el después, claro. El que tiene la fortuna de recibir un órgano para mejorar o sencillamente hacer posible su vida, tiene que enfrentarse, por ejemplo, a que el suministro de medicación inmunosupresora es arduo y caro, con precios que de ninguna manera justifican lo que un laboratorio pudo haber invertido en investigación, pero que nadie regula. Pagar o morir. Pero de los mercenarios hablemos otro día. Hoy sepamos que gente como el vecino de enfrente, o la señora que nos encontramos en el colectivo (guagua, autobús), o el compañero de trabajo que menos conocemos son capaces de inscribirse altruistamente como donantes. O como vos. En las últimas elecciones argentinas unas 90.000 personas expresaron su deseo de donar sus órganos. Aún así, sólo el dos por ciento de los argentinos es donante, tal vez por la enorme desinformación con que se nos trata. Hasta la victoria siempre.
Noticias de la radio: regresa Contextos, un espacio desde la palabra, como siempre los domingos a las 17 hs. en fm Radio Cultura, (www.fmradiocultura.com por internet). Contra viento, marea, tontería y neoliberalismo. Adelante!
Otra: El tren está empezando a terminar la temporada. Para no irnos así nomás, vamos a estrenar en primicia mundial –por qué no decirlo, también universal- del disco REGRESARÉ, de canciones basadas en poemas de Antonio Guerrero, con la participación de Vicente Feliú, Amaury Perez y Lázaro García. Antonio Guerrero es un preso político, que cumple una condena a cadena perpetua más diez años, en una cárcel de Miami, la ciudad de las banalidades. Desde ahí escribió los poemas que conforman el disco, algunos de ellos traducidos al inglés por Magee, su mujer. Un lujo para ir terminando la temporada. Por ahí nos encontramos.